La Creación
Imagina a un dios regordete, en zapatillas y bata de rizo, sentado en el sofá del cosmos con una taza de café frío. Bosteza, teclea index.html, y con un Ctrl+C / Ctrl+V divino —copiado de un tutorial de 1995— da luz a su universo web: fondo azul, texto en Comic Sans, una marquesina que dice “¡Bienvenidos… a lo desconocido!”, y un contador de visitas que ya empieza a mentir. Los GIFs de flamencos danzantes orbitan como estrellas primigenias; los under construction son los días de la creación… solo que van por el séptimo y aún no ha terminado el menú desplegable.
No es un cosmos perfecto: los enlaces mueren jóvenes, las tablas se desalinean por gravedad propia y el hit counter se atasca en 999. Pero ahí está: tembloroso, honesto, lleno de
El mono de Teleline aparecía cuando menos te lo esperabas y el sonido del módem competía con los grandes éxitos de Camela en los hits del momento.
Así nació Kagebe, otra de las enfermedades venéreas que pululan por la www.