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Fábula de la princesa y la rana
18.01.2008 18:00 antiWEBdades

Fábula de la princesa y la rana

Érase una vez una princesa que fue a por agua a la fuente; si hubiera necesitado vino, habría ido a la taberna, naturalmente. El caso es que llenó los tres cántaros que llevaba en su carrito y se disponía a marcharse cuando una voz la detuvo:

—¡Eh! Se te ha olvidado pagarme. Dame una moneda de oro.

La princesa miró a su alrededor y no vio a nadie.

—¡Aquí abajo! ¡Agacha la cabeza!

Cuando bajó la vista se encontró a una rana.

—Soy una princesa y nunca llevo dinero encima. Antes llevaba la Visa Classic, pero es que mi padre defraudó a Hacienda y nos han embargado. Fíjate que nos hemos quedado sin servicio y tengo que venir yo a por agua.

La rana dio un salto y se sentó en el hombro de la princesa.

—Bueno, entonces me pagarás con tus cuidados durante un mes. Serás mi criada particular.

La princesa se tocó la barbilla unos instantes y frunció el entrecejo.

—Oye, ranita... ¿Cómo que un pequeño anfibio como tú tiene una fuente en propiedad?

—Bueno, es una herencia. Mis abuelos me...

—Ya, ya... ¿Me enseñas algún documento que acredite que esto es tuyo? ¿La licencia de apertura de negocio? ¿O el visto bueno del Departamento de Sanidad?

—Pu-pues, yyy-yo, esstooo...

—¿Así que crees que no tengo bastante con cuidar de un viejo inútil que además te quieres apuntar, no?

—Verás, princesa... Vale, te regalo el agua. Ven siempre que quieras y toma la que necesites.

—¡Ah, de eso nada! Aquí te dejo el carro. Todos los días vendrás a dejarlo por la mañana en la puerta del palacio con los cántaros llenos de agua, y por las noches te los llevas vacíos... O te denuncio a la Cámara de Comercio del pueblo por llevar un negocio sin las licencias oportunas.

La princesa se marchó y la rana se puso a llorar. Saltó tras unos matorrales y regresó a la fuente con un libro.

—¡Malditos "Cuentos Infantiles"! ¿Dónde demonios está el guión de lo que me acaba de pasar, dónde?